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Pranayama

Hace miles de años los maestros yoguis han practicado y experimentado con diferentes métodos para aquietar la mente y dar paso a un estado de salud integral y plena.

Uno de estos métodos, el pranayama, se utiliza para afectar la constelación de energía que es el cuerpo-mente, accediendo, almacenando y distribuyendo la energía vital (prana) por cada célula del organismo a través de la respiración.

El término pranayama se refiere a nuestra capacidad de darle expansión (expansión o estirar = ayama) a la energía vital que fluye en forma continua en todas partes (prana).

Una de las definiciones de lo que significa ser un yogui, dice: “es aquel que logra que su prana se mantenga fluyendo adentro de su cuerpo.”

Las posturas (asanas) del yoga, entre otros muchos beneficios, liberan los músculos de las costillas, la espalda y el diafragma, aumentando el volumen de los pulmones y ayudándonos así para la práctica del pranayama y con éste, preparándonos para la quietud y fluidez de la meditación.

El propósito del pranayama, es transformar los patrones negativos que mantenemos en patrones positivos para alcanzar un estado de salud interna y claridad mental y poder así, aprovechar al máximo nuestro potencial particular y nuestra energía vital que es capaz de guiarnos en todo momento.

Es importante comenzar la práctica tomando unos instantes para simplemente sentir los detalles de la respiración sin hacer cambios y poco a poco, una vez que reconocemos el estado particular y los patrones de nuestra respiración, nos apropiamos lentamente del uso consciente de la respiración, a través de distintos ejercicios respiratorios, que dan paso libre a la circulación del prana en nuestro organismo, permitiéndonos funcionar de forma óptima.

La fuente más importante del prana es la atmósfera, aunque no es la única, ya que podemos encontrar prana también en los alimentos, la luz solar y el agua.

Muchos milenios antes de que la ciencia descubriera la electricidad, los yoguis percibieron que la atmósfera vibra con una energía sutil y que ésta constituye la fuente principal de todas las energías en acción en el cuerpo humano.

En la atmósfera encontramos dos tipos de iones (iones = átomos o fragmentos de molécula cargados eléctricamente, el potencial vital de la vida en la célula).

1. Los pequeños iones negativos, muy activos eléctricamente, casi en estado puro. Representan el prana atmosférico en su forma activa, proporcionando la vitalidad al organismo.
2. Los grandes iones o iones lentos. Formados por un núcleo poli molecular. Disminuyen la conductividad del aire y están especialmente en lugares sucios, con mucho polvo, humo, contaminación, etc.

En las grandes ciudades hay sobreabundancia de los iones lentos en la atmósfera.

En el campo, donde el aire está limpio, se cuentan uno, dos o tres iones negativos por cada ion lento y en la ciudad es de 1 ion negativo por cada 275 grandes, y en ciertos casos la proporción es de hasta 1 contra 600.

Lo anterior explica y confirma las teorías yóguicas que afirman que el prana no es ni el oxígeno, ni el nitrógeno, ni ninguno de los constituyentes químicos de la atmósfera, porque la proporción de oxígeno de la atmósfera es la misma en la ciudad que en el campo. Lo que hace que el aire de las ciudades sea menos tónico y vivificante que el del campo, es el predominio de iones lentos y la ausencia de iones negativos activos.

Ionizar negativamente los átomos de oxígeno, es agregarles carga eléctrica, esto se produce bajo la influencia de importantes fuentes de energía como el Sol, grandes masas de agua en movimiento o en curso de evaporación, etc.

Es por esta razón que al pasar tiempo respirando en el mar o en el campo recargamos nuestras baterías energéticas, y evacuamos el posible excedente a través de la piel.

Los tejidos que asimilan el prana del aire están en las cavidades nasales y las glándulas sinoviales; por eso se recomienda respirar por la nariz. La capacidad de estas membranas nasales para absorber el prana y resistir las infecciones se determina por la calidad y cantidad de las mucosas nasales. Los ejercicios de pranayama estimulan y despiertan estos pasajes nasales, que a su vez promueven la absorción del prana.

La función de los pulmones en esa carga eléctrica (prana): los alveolos pulmonares extraerían del aire inspirado los iones negativos que proporcionarían a los coloides su vitalidad.

Normalmente, cuando no estamos prestándole atención a la respiración, esta puede ser desordenada, irregular y variable, según nuestro estado de ánimo, nuestros pensamientos, la temperatura del cuerpo, lo que comimos ese día, etc. Esto puede conducir a un estado de energía sin rumbo, agitado o confuso. Las técnicas de pranayama no son sólo una herramienta para calmar y ordenar esta agitación mental, sino que el tiempo que le dedicamos puede convertirse en una meditación, un momento para acceder al yo interno y para aprovechar al máximo esos iones negativos y activos que revitalizan nuestras células.

El aprendizaje de las técnicas de pranayama no pueden apresurarse; debe darse un paso a la vez para que la práctica sea firme y consolidada, para que el Sistema Nervioso esté preparado para comprender, controlar y utilizar el aumento de energía que esto conlleva.

Algunas sugerencias para la práctica:

1. Realizar los ejercicios en un lugar idealmente tranquilo, silencioso y donde circule aire limpio.
2. Practicar los ejercicios en un posición en la cual estemos cómodos y con la columna alineada, ya sea sentados o acostados.
3. Limpiar las fosas nasales antes de comenzar y esperar al menos una hora después de comer para que el diafragma pueda moverse con mayor facilidad.
4. Nunca forzar la respiración. Si se siente incómodo, ansioso, mareado o con nauseas, suelte la respiración por completo y colóquese en una postura donde pueda simplemente relajarse.

Resumen de algunos de los beneficios del Pranayama:

1. El organismo se hace más eficiente para sintetizar y almacenar la energía vital.
2. Se promueve un proceso natural de purificación del cuerpo al Inhalar = se nutre el cuerpo con sangre nueva y oxigenada.
Exhalar = Se expulsan toxinas acumuladas en el organismo.
3. Se promueve la salud mental al producir efectos de calma, vigor, relajación y claridad mental.
4. Se fortalece el Sistema Inmunológico, a través de un proceso desintoxicante promovido por el Sistema Linfático.
5. Desarrolla un dominio perfecto del mecanismo de respiración, con todos los beneficios subsecuentes de una correcta oxigenación de las células, órganos, glándulas, etc.

El aprendizaje de una respiración adecuada es un gran apoyo para cualquier tratamiento médico o psicoterapéutico o para simplemente mejorar nuestra calidad de vida.

Recuerde que hay aproximadamente 75 billones de células en su cuerpo, y todas ellas están respirando, o por lo menos o deberían estarlo. De eso depende en gran parte su estado integral de salud, la velocidad de su propio proceso de envejecimiento y las posibilidades de darle mayor expansión a su conciencia.

Meditación. Yoga. Reiki.

"La quietud no es la ausencia de movimiento o de energía, la quietud es armonía en movimiento, es paz en la capacidad de estar atentos y hacer pausas, es aprender a estar con todo nuestro corazón en el momento en el que estamos"