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Recomendaciones para la práctica de las Asanas

• es preferible tener flexibilidad mental que flexibilidad física.
• Escuchar los mensajes de nuestro cuerpo: visitar los límites (personales), respetándolos. No hacer más ni menos de lo que somos capaces de alcanzar en cada momento.
• es mejor sentir las posturas que pensarlas.
• uno debe “rendirse” (ceder) pero no “darse por vencido”
• buscar el estado de equilibrio entre contracción y extensión / esfuerzo y relajación / seguridad y libertad
• aplicar aspectos yin y yang 
• mantener la postura “activa” (nunca pasiva) con la respiración
• la perfección de la Asana es solo la punta del témpano
• entre más tiempo mantengo la Asana, mayor es el beneficio
• entre más pongo de mi parte mayor es el resultado
• diferenciar entre “reto” y “riesgo”.

Savasana:
 la Asana más importante realizada al final de la clase (significa: postura del “cadáver”) y es indispensable para integrar los beneficios de la sesión.

Es muy importante una transición suave de la práctica a la vida. Los efectos de la práctica son muy profundos y nos afectan a todos niveles. Este tiempo es necesario para que todo se asiente y encuentre su nuevo lugar: el latido cardiaco, la respiración, las hormonas, el flujo sanguíneo, la temperatura, las terminaciones nerviosas, las fibras musculares, etc.

Requiere de mucho “esfuerzo” y disciplina experimentar el Savasana correctamente, ya que no requiere de ningún esfuerzo muscular ni mental, y a través de una relajación absoluta, la postura pretende “aquietar” los sentidos (Pratyahara), enfocando atención especial al núcleo del cuerpo.

Se debe permitir que la conciencia sea absorbida completamente por las sensaciones del cuerpo que a la vez se entrega, produciendo un estado de relajación profunda y tranquilidad mental.

Irónicamente, al practicar hacer NADA, una inmensa cantidad de sanación se lleva a cabo. Se disminuye la presión sanguínea, los latidos cardiacos se vuelven más lentos, se fortalece el sistema inmunológico, descansa el sistema nervioso, se reduce la fatiga, el estrés y la tensión muscular.

La postura permite integrar y absorber los beneficios de las asanas que se acaban de practicarse y grabar en nuestra memoria celular lo que más nos ha nutrido.

Meditación. Yoga. Reiki.

"La quietud no es la ausencia de movimiento o de energía, la quietud es armonía en movimiento, es paz en la capacidad de estar atentos y hacer pausas, es aprender a estar con todo nuestro corazón en el momento en el que estamos"